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	<description>Gabinete de Psicología Clínico-Forense</description>
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		<title>La semilla del terror</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Dec 2010 12:55:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 el gobierno estadounidense, a través del colateralmente creado Ministerio de “protección nacional”, ha destinado generosas subvenciones a universidades de renombre para la investigación y estudio del terrorismo organizado uniéndose así a otras líneas que en el mismo sentido vienen trabajándose en Europa y Oriente Medio. Dichos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: small;">Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 el gobierno estadounidense, a través del colateralmente creado Ministerio de “protección nacional”, ha destinado generosas subvenciones a  universidades de renombre para la investigación y  estudio del terrorismo organizado uniéndose así a otras líneas que en el mismo sentido vienen trabajándose en Europa y Oriente Medio. Dichos proyectos tratan de introducirse en la mente terrorista y dar respuesta a preguntas tales como ¿Qué pasa por la cabeza de las personas que matan por convicciones ideológicas? ¿Qué les impulsa? ¿Quién es receptivo a la ideología extremista?<span id="more-22"></span></span></p>
<p><span style="font-size: small;">Al contrario que el estudio del delincuente violento crónico e impulsivo, en el que a menudo podemos encontrar algún déficit o punto de origen en el comportamiento delictivo, la investigación psicológica de los grupos terroristas no parece encontrar una hipótesis común lo suficientemente sólida para dar respuestas a las preguntas que se plantean los investigadores, hasta hace tan sólo una década todo el trabajo desarrollado sobre este tema se alimentaba en buena medida de especulaciones teóricas provenientes de observaciones anecdóticas que hacían referencia a rasgos típicos de personalidad terrorista y otras ideas superadas desde hace tiempo.</span></p>
<p><span style="font-size: small;">Las condiciones bajo las que discurre la investigación empírica del terrorismo constituye uno de los dominios más difíciles de la psicología, mas aún, si tenemos en cuenta los problemas derivados de las estrategias que se adivinan más fructíferas para el avance de aportaciones en éste proyecto, como son los estudios centrados en el contacto directo con terroristas encarcelados y las aportaciones de rehenes de actos terroristas, como es el caso de los supervivientes del asalto a la escuela de Beslan el 1 de septiembre de 2004 o los del secuestro y posterior masacre producida en el teatro de Moscú en octubre de 2002, por citar algunos de los actos desgraciadamente mas conocidos. De estos estudios se desprenden algunas de las teorías mas interesantes y a su vez paradójicas, muy al contrario a lo que en un principio pudiéramos considerar, el sinsentido de la personalidad terrorista, como parte integrante de un grupo ideológicamente organizado, no parece obedecer al perfil de un “loco demente”, muy al contrario, desde las distintas investigaciones efectuadas no se han evidenciado indicio alguno de trastornos psicóticos y por lo general no cumplen criterios para diagnosticarles de enfermedades psiquiátricas, por tanto, el comportamiento atroz, e incoherente de estos individuos parece basarse en una forma corporativa supraracionalizada absolutamente deshumanizada.</span></p>
<p><span style="font-size: small;">Así mismo, otras interesantes líneas de investigación teórica subrayan la importancia de los condicionantes históricos de carácter traumático y su huella social. En un estudio, todavía abierto entre la población musulmana de la franja de Gaza, el 70% de los mas de 900  jóvenes entrevistados habían sufrido traumas graves en forma de ataques a sus escuelas y/o asaltos nocturnos a sus casas y manifestaban un fuerte deseo de venganza. La conexión entre traumatización y terrorismo no queda ahí, desde el Centro de Salud Psíquica de Gaza, el famoso psiquiatra palestino Eyad El-Sarraj informa como muchos de los autores de atentados suicidas de la segunda entifada  (2000-2005) habían tenido que contemplar de niños humillaciones, violaciones y asesinatos de sus familiares. </span></p>
<p><span style="font-size: small;">De probarse esta conexión, el fin de contiendas históricas con un trágico balance sangriento no parece ni mucho menos cercano, al ataque de unos siempre le seguirá una respuesta del otro con toda la contundencia que sea capaz en ese momento, y lo más desolador de todo ello es la racionalización que de estos actos puedan llegar hacerse.</span></p>
<p><span style="font-size: small;">Juan José de Lanuza Torres</span></p>
<p><span style="font-size: small;">Psicólogo Forense</span></p>
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		<title>Violencia sexual</title>
		<link>http://www.psicologiaeaso.com/blog/?p=17</link>
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		<pubDate>Wed, 15 Dec 2010 12:51:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los delincuentes sexuales suponen alrededor del 5% de la población penitenciaria en España. En lo que respecta a los casos denunciados, su frecuencia es relativamente baja, aunque probablemente el número de agresiones sexuales que no se denuncian es seguramente mayor que aquellos que terminan siendo juzgados, y es que todavía la vergüenza, el temor a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los delincuentes sexuales suponen alrededor del 5% de la población penitenciaria en España. En lo que respecta a los casos denunciados, su frecuencia es relativamente baja, aunque probablemente el número de agresiones sexuales que no se denuncian es seguramente mayor que aquellos que terminan siendo juzgados, y es que todavía la vergüenza, el temor a las represalias y la repugnancia a revelar determinadas interioridades familiares, sobre todo en aquellos caso de violencia intrafamiliar, tienen un peso suficiente en la emoción de la víctima como para que esta convenga a no airear determinados sucesos, aún a consta de la posible repetición de los mismos.<span id="more-17"></span><br />
La impulsividad sexual, la búsqueda de estímulos sexuales nuevos y la presencia de un componente agresivo son algunas de las características comunes en la mayoría de los agresores sexuales. Otras características, pero con menor peso específico, son la presencia de una historia delictiva múltiple, el consumo abusivo de alcohol y drogas y un bajo nivel socioeconómico. No obstante, definir un patrón prototípico de agresor sexual, a día de hoy, resulta casi imposible, dado que no presenta ninguna característica exclusiva o diferente de otros sociopatas, si bien, el paso siguiente del agresor sexual es el salto a un perfil psicopático con una sublimación exclusivamente sexual.<br />
Lo complejo de la génesis y evolución de los agresores sexuales hace que cualquier medida preventiva a tomar, o cualquier solución tipo castración química, sea  cuestionable en cuanto a la verdadera eficacia de las mismas. Entre los reincidentes, los datos que se manejan hablan de un porcentaje de recaídas que puede oscilar entre el 33% y el 71% de los casos, tal disparidad es propia de la aplicación de soluciones con resultados próximos al azar, si bien es cierto que entre los agresores primarios la posibilidad de  reincidencia se encuentra en torno al 20%.<br />
La explicación a los desoladores resultados obtenidos con los delincuentes reincidentes se encuentra en la posibilidad de que una mayoría de estos puedan haber dado el salto a la psicopatía, y aunque su mecánica operativa siga siendo sexual, la base emocional de su comportamiento deja de serlo. La distorsión cognitiva que padecen implica la obtención del placer a través  de la humillación, el sometimiento y el terror que experimentan sus víctimas, y ese placer revierte en una  conducta de características propias de un comportamiento adictivo.Las medidas preventivas o cautelares a tomar una vez que estos delincuentes cumplen condena son complicadas en cuanto que los derechos como persona libre puedan verse vulnerados. En estos casos, al igual que en otros muchos,  el sistema judicial necesita de una amplia revisión y de la toma de medidas acertadas en pos  de garantizar uno de los principales fundamentos para el cual es concebido el sistema penitenciario, la reinserción social. Por ello, no se puede permanecer ciego o mirar hacía otro lado cuando se conoce de la ineficacia y esterilidad de una medida.<br />
La alta probabilidad de reincidencia en determinado grupo de agresores sexuales y los escasos resultados clínicos obtenidos sobre estos durante el tiempo que permanecen en prisión, son hechos objetivos y que per se justifican la obligación de medidas posteriores a la puesta en libertad y un severo control de su cumplimiento sin que tengamos que debatir sobre cuestiones como el derecho al honor o la intimidad.</p>
<p lang="es-ES">
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<p lang="es-ES">
<p>Juan José de Lanuza Torres<br />
Psicólogo Forense</p>
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		<title>Patología dual y su implicación legal</title>
		<link>http://www.psicologiaeaso.com/blog/?p=15</link>
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		<pubDate>Wed, 15 Dec 2010 12:49:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Según datos publicados por Instituciones Penitenciarias el 9,6% de población reclusa presenta una patología dual, es decir, presenta una enfermedad de origen psiquiátrico coexistente con un trastorno por drogodependencias. El diagnóstico de patología dual no se encuentra representado oficialmente en la nomenclatura DSM o CIE, si bien, se estima que en aquellas personas con problemas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000;">Según datos publicados por Instituciones Penitenciarias el 9,6% de población reclusa presenta una patología dual, es decir, presenta una enfermedad de origen psiquiátrico coexistente con un trastorno por drogodependencias. El diagnóstico de patología dual no se encuentra representado oficialmente en la nomenclatura DSM o CIE, si bien, se estima que en aquellas personas con problemas de adicción a sustancias adictivas dicha comorbilidad patológica alcanza un porcentaje del 80%. No obstante, el concepto de “</span><span style="color: #000000;">dualidad</span><span style="color: #000000;">” y, a menudo, el de “</span><span style="color: #000000;">multiplicidad</span><span style="color: #000000;">” de desórdenes reconocidos, es muy heterogéneo y define todas las variaciones posibles de dependencia y de desórdenes psiquiátricos, así como sus combinaciones. <span id="more-15"></span></span></p>
<p><span style="color: #000000;">Una de las explicaciones más plausibles que se dan al alto porcentaje de personas que presenta patología dual reside en el hecho de que aquellos trastornos mentales que cursan con altos niveles de impulsividad provocan en la persona un estado de malestar intenso que incita a la necesidad de un cambio en su estado cognitivo, cuyo medio más rápido es encontrado a través del uso de cualquier tipo de droga. La  combinación de un alto grado de impulsividad con el abuso de sustancias, psicodepresoras o psicoestimulantes, afecta directamente al grado de contacto con la realidad  y al control de las emociones de la persona, y los actos de ésta en semejante circunstancia, normalmente, van a tener un resultado posiblemente punible. </span></p>
<p><span style="color: #000000;">Cuando una persona comete un delito grave, si es detenido y juzgado, generalmente le corresponde una pena  proporcional al daño, tipo y características del hecho cometido, sin embargo, el Código Penal establece una serie de atenuantes y eximentes aplicables cuando una persona comete un delito y pueda demostrarse que tiene algún tipo de trastorno o enfermedad mental que influya, explique y/o justifique su conducta delictiva. Para determinar si se puede imputar este tipo de actos a un individuo se requieren dos condiciones básicas, por un lado, que en el momento de la ejecución del delito la persona disponga de un nivel adecuado de inteligencia y de comprensión de sus actos y, por otro, que goce de la libertad de su voluntad para poder escoger entre los diversos motivos de su conducta. </span></p>
<p><span style="color: #000000;">El caso es que los datos indican que cerca de un 10% de la población reclusa, por el tipo de patología que presenta, pudiera ser susceptible de haber delinquido con un grado de conciencia, intelección y volición notablemente disminuido, dado que probablemente hubiesen actuado bajo los efectos de sustancias adictivas, incluso, en ausencia de estas. Y es aquí donde debemos de reflexionar sobre si realmente se ha valorado si el origen del hecho juzgado es primario o secundario a la enfermedad, y dentro de ello, si el trastorno por drogodependencia es dependiente o no de la patología mental. El adecuado distinguir de estas cuestiones implica consecuencias tan importantes como la de posibilitar el adecuado tratamiento y rehabilitación de la persona, así como el de evitar el error de equivocar la institución competente en la que delegar la responsabilidad de dicho fin. La privación de libertad y tratamiento a una persona que actúa bajo los efectos de una enfermedad mental que posiblemente incidiese en sus capacidades volitivas supone la posibilidad de tener en cuenta el atropello de los derechos constitucionales de la persona, además de sobresaturar el ya de por sí saturado sistema penitenciario.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">La realidad es que estamos en camino de convertir las Instituciones Penitenciarias en centros psiquiátricos sin la dotación y los fines de estos, las cifras avalan esta reflexión, a finales del año 2008 un 25% de la población reclusa presenta un trastorno mental de los cuáles 2/3 tenían antecedentes antes de su ingreso.</span></p>
<p>Juan José de Lanuza Torres</p>
<p>Psicólogo Forense</p>
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		<title>Análisis de la credibilidad de testimonio en procesos judiciales</title>
		<link>http://www.psicologiaeaso.com/blog/?p=13</link>
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		<pubDate>Wed, 15 Dec 2010 12:49:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En el área clínica de nuestra ciencia trabajamos con las emociones y las experiencias derivadas de esas emociones, pero cuando actuamos en el ámbito judicial en muchas ocasiones se nos exige precisar sobre la veracidad de unos hechos narrados al margen de la experiencia emocional, y a fecha de hoy, y a pesar de que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000;">En el área clínica de nuestra ciencia trabajamos con las emociones y las experiencias derivadas de esas emociones, pero cuando actuamos en el ámbito judicial en muchas ocasiones se nos exige precisar sobre la veracidad de unos hechos narrados al margen de la experiencia emocional, y a fecha de hoy, y a pesar de que actualmente se encuentran abiertas múltiples líneas de investigación de cara a poder determinar de manera fiable la veracidad de un testimonio, lo cierto es que todavía pasarán muchos años hasta que logremos crear una herramienta en la que podamos confiar como si se tratase de una auténtica “máquina de la verdad”. <span id="more-13"></span></span></p>
<p><span style="color: #000000;">Existen múltiples fenómenos que pueden  distorsionar el recuerdo de la realidad, la experiencia traumática no se encuentra libre de emociones asociadas y estas impregnan y moldean el recuerdo hasta el límite de la ficción, véase por ejemplo las experiencias por sugestión cómo los relatos de catástrofes en masa donde la amplia mayoría de los afectados tiende de forma espontánea a consolidar  recuerdos que posiblemente no pertenecen a la experiencia personal de cada individuo pero que los adoptan como propios, es lo que se conoce como falsas memorias, fenómeno que por otra parte pertenece a lo que podemos considerar cómo normal dentro de episodios de shock o estrés agudo. </span></p>
<p><span style="color: #000000;">Vivencias como las descritas son relativamente fáciles de reconocer y explicar, lo realmente complicado se encuentra cuando debemos determinar la veracidad de un testimonio prestado asumiendo la trascendencia de las cuestiones que se dirimen en salas y tribunales. En el caso de testimonios de menores hasta los 11/12 años contamos con un protocolo de análisis del contenido del testimonio que normalmente suele ser aplicado en el caso de delitos por agresión sexual (CBCA “Análisis del Contenido Basado en Criterios”) y que nos permite llegar a una determinada probabilidad de credibilidad del relato prestado. Dicho protocolo es actualmente el que mas garantiza la minimización de errores en nuestro dictamen, y esto es así en base a las numerosas investigaciones empíricas que desde 1967 se están llevando a cabo en el análisis de este método y que fundamentalmente se basan en el contenido y criterios de un relato en base al desarrollo evolutivo del menor. La aplicación de este método precisa de una meticulosidad extraordinaria tanto en las condiciones que se da el relato cómo a la hora de efectuar el análisis del mismo, y aún así y dándose las mejores condiciones, la credibilidad determinada en el testimonio no debiera ser suficiente para determinar un veredicto sin la aportación de otros datos o secuelas que lo apoyen, que en el supuesto de agresión sexual son perfectamente posibles de objetivizar.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">El principal problema lo encontramos al determinar la veracidad de un testimonio en adultos dado que, por una cuestión evolutiva, el protocolo comentado resulta excesivamente vago y toda la base teórica sobre la que se sustenta pierde su consistencia multiplicándose la complejidad de las variables en juego. En función de los estudios elaborados sobre el protocolo CBCA se encuentra otra línea de investigación denominada el método de las hipótesis, la aplicación de dicho método fue refrendada en una sentencia dictada en la Republica Federal Alemana en 1999 por el Bundesgerichtshot (Tribunal Federal Supremo) que determinó en una sentencia guía que este procedimiento estaba fundamentado científicamente en el caso de testimonios de adultos. No obstante, la credibilidad de un testimonio ponderada a través del análisis del método de las hipótesis puede tener una validez similar a la que podemos alcanzar a través de otros procedimientos que pudieran ser menos trabajosos e igualmente objetivos y de los cuales hablaremos en otro espacio de este mismo foro.</span></p>
<p>Juan José de Lanuza Torres</p>
<p>Psicólogo Forense</p>
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		<title>Síndrome de Alineación Parental: la judicialización de los hijos en los procesos de divorcio.</title>
		<link>http://www.psicologiaeaso.com/blog/?p=11</link>
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		<pubDate>Wed, 15 Dec 2010 12:48:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En 1992 el Doctor Richard Gardner publicó un estudio acerca de lo que reconocía como una nueva variante en los procesos de litigio matrimonial, aquella en la que de una forma solapada, sutil y perversa uno de los cónyuges instrumentaliza a los hijos de la pareja contra el otro progenitor con el único objetivo de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000;">En 1992 el Doctor Richard Gardner publicó un estudio acerca de lo que reconocía como una nueva variante en los procesos de litigio matrimonial, aquella en la que de una forma solapada, sutil y perversa uno de los cónyuges instrumentaliza a los hijos de la pareja contra el otro progenitor con el único objetivo de desvincularles afectivamente del otro. A los terribles efectos emocionales que sobre los hijos se producía por este tipo de comportamiento es a lo que el Doctor Gardner acuñó con el nombre de Síndrome de Alienación Parental. <span id="more-11"></span></span></p>
<p>Este tipo de actuaciones psicopatológicas es habitual en los procesos de divorcio o separación en la que los padres entablan una intensa lucha por obtener la custodia de los hijos y también en las disputas respecto a las visitas y aspectos relacionados con el litigio en general, pero, ¿que diferencia existe entre los efectos emocionales observados en los hijos por una conflictiva relación parental y los efectos de una alienación manipulativa?</p>
<p>Es en los últimos años cuando estamos asistiendo a un boom de acusaciones e intentos groseros de demostrar la aparición de un Síndrome de Alienación Parental y somos, quizás, los profesionales forenses los que de alguna manera hemos fomentado este fenómeno, entre otras cosas por una falta de rigor, más o menos interesado, a la hora de discernir y separar los efectos psicopatológicos normales en niños ante una situación de separación de aquellos que sobrepasan el umbral de lo esperable.</p>
<p>Por la malvada sutileza del proceso, la detección del Síndrome de Alienación Parental no resulta fácil, más aún, si nos preocupamos de diferenciar dicho síndrome de una errática e irresponsable conducta parental sin intención manipulativa, no obstante, a través de diversos estudios y publicaciones echas a raíz de los estudios del Doctor Gardner, se reconocen una serie de criterios que pueden advertirnos de la posibilidad de una conducta alienadora, si bien, dichos criterios todavía no han sido reconocidos por la Organización Mundial de la Salud ni por la Asociación Americana de Psiquiatría, órganos por los que debemos de regirnos todos los profesionales forenses para el reconocimiento y diagnóstico de patologías.</p>
<p>La manipulación intencionada que uno de los progenitores pueda estar ejerciendo sobre los hijos no es ni más ni menos que un rasgo característico del comportamiento de esta persona, y del mismo modo que podemos evaluar y detectar otros tipos de conductas y variables que intervienen a la hora de motivar la causalidad de un determinado hecho, también podemos volcar nuestros esfuerzos en el estudio exhaustivo de la persona para discernir una conducta más o menos irresponsable, que incluso podemos catalogar de previsible y normal bajo determinadas circunstancias, de una conducta alienadora.</p>
<p>El daño emocional que sobre los hijos puede suponer la manipulación de estos, no es en muchos casos distinto del daño que supone la ruptura del núcleo familiar, y ahí no tenemos ninguna responsabilidad cualquiera de los distintos profesionales que podemos intervenir en una situación de litigio, pero si que es nuestra responsabilidad el daño irreparable e imprudente que podemos provocar a través de una mala evaluación y de una incorrecta acusación, y que quizás deberíamos de acuñar con un nuevo término, el del Síndrome de Alienación Judicial.</p>
<p>Juan José de Lanuza Torres</p>
<p>Psicólogo Forense</p>
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		<title>El acoso psicológico en el trabajo y sus secuelas.</title>
		<link>http://www.psicologiaeaso.com/blog/?p=9</link>
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		<pubDate>Wed, 15 Dec 2010 12:47:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El mobbing, palabra anglosajona que se adopta para definir una situación de acoso laboral, es el proceso de hostigar, atormentar ó aterrorizar psicológicamente a otros en el desarrollo de su trabajo, es un proceso sistemático de estigmatización y privación de los derechos civiles que termina por repercutir en un daño psicológico en la víctima que, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El mobbing, palabra anglosajona que se adopta para definir una situación de acoso laboral, es el proceso de hostigar, atormentar ó aterrorizar psicológicamente a otros en el desarrollo de su trabajo, es un proceso sistemático de estigmatización y privación de los derechos civiles que termina por repercutir en un daño psicológico en la víctima que, en casos extremos, pudiera incapacitar a la persona para encontrar un nuevo empleo. El acoso psicológico laboral es uno de los problemas a nivel forense que más interés y discusiones esta despertando en los últimos tiempos, y que en algunos países de la Unión Europea ya constituye un delito desarrollándose legislación al respecto.<span id="more-9"></span></p>
<p>El acoso laboral es siempre un abuso de autoridad que persigue en última instancia la autoexclusión o abandono del puesto de trabajo por parte de la víctima tras haber sido arrinconada e inutilizada. Es una práctica que se realiza de un modo cuidadoso y sofisticado procurando no dejar pruebas tangibles y en la que raramente se producen agresiones físicas. La naturaleza cínica y sutil de estas conductas hace que resulte difícil detectar el cuando comienzan y  por qué, si bien, se pueden encontrar ciertas señales de alarma que indiquen la presencia o comienzo del fenómeno, como por ejemplo: el aislamiento social de la víctima, alianzas jerárquicas contra una persona concreta, cambios significativos sin preparación de los empleados, individuos que son considerados como una diana o como causa de todos los problemas de la organización. Normalmente la conducta de hostigamiento hacia la víctima cuenta con el apoyo en silencio o la complicidad de los compañeros de ésta, si bien no cuesta imaginar los motivos que les inducen a estas conductas pasivas, es precisamente esta “conspiración del silencio” entre los compañeros lo que multiplica el efecto estigmatizador de las secuelas en la víctima.</p>
<p>Psicológicamente se manifiesta como una forma de estrés incontrolado como consecuencia de una situación de indefensión ante aspectos del ejercicio profesional, la propia identidad y el trastorno de la propia imagen social y profesional. Como todas las formas de acoso ó maltrato psicológico termina suponiendo un severo estresor que afecta seriamente al funcionamiento de aquellos que lo padecen pudiendo llegar a transformar a la persona que lo sufre hasta el punto en el que ésta deja de reconocerse. Sus efectos se manifiestan en forma de irritabilidad, alteraciones del sueño, sentimientos de inutilidad ó culpa excesivos, dificultad para concentrarse, tensión muscular ó apatía, entre otros síntomas, que no hacen más que dar forma a un cuadro anímico fundamentalmente depresivo y/o ansioso.  Un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid fechado en febrero del año 2006, relacionaba los efectos emocionales y psicológicos producidos por el acoso laboral con la posibilidad de desarrollar un cuadro de trastorno por estrés postraumático.</p>
<p>Afortunadamente cada vez son más las personas que se atreven a denunciar este tipo de maltrato, no obstante, son más los que, aún siendo víctimas de acoso en el trabajo, todavía desconocen las graves consecuencias psíquicas y emocionales que en forma de daño puede llegarles a ocasionar y las repercusiones personales y sociales a las que se exponen. El miedo a la pérdida de un empleo, en una sociedad en la que tan difícil resulta adquirir la estabilidad laboral, y las repercusiones que pueden derivarse de esa pérdida del puesto de trabajo, es en ocasiones el principal argumento para no denunciar este tipo de actos, no obstante, como todos los actos que cometemos contra nuestra salud, es posible que el hecho de aguantar una situación de acoso sistemático termine por cobrarse un peaje excesivamente costoso.</p>
<p>Juan José de Lanuza Torres</p>
<p>Psicólogo Forense</p>
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		<title>Análisis de la credibilidad de testimonio en procesos judiciales (I)</title>
		<link>http://www.psicologiaeaso.com/blog/?p=7</link>
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		<pubDate>Wed, 15 Dec 2010 12:46:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En el área clínica de nuestra ciencia trabajamos con las emociones y las experiencias derivadas de esas emociones, pero cuando actuamos en el ámbito judicial, en muchas ocasiones se nos exige precisar sobre la veracidad de unos hechos narrados al margen de la experiencia emocional, y a fecha de hoy, y a pesar de que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000;">En el área clínica de nuestra ciencia trabajamos con las emociones y las experiencias derivadas de esas emociones, pero cuando actuamos en el ámbito judicial, en muchas ocasiones se nos exige precisar sobre la veracidad de unos hechos narrados al margen de la experiencia emocional, y a fecha de hoy, y a pesar de que actualmente se encuentran abiertas múltiples líneas de investigación de cara a poder determinar de manera fiable la veracidad de un testimonio, lo cierto es que todavía pasarán muchos años hasta que se logre algo así que podamos denominar como “la máquina de la verdad”. <span id="more-7"></span></span></p>
<p><span style="color: #000000;">Existen múltiples fenómenos que pueden  distorsionar el recuerdo de la realidad, la experiencia traumática no se encuentra libre de emociones asociadas y estas impregnan y moldean el recuerdo hasta el límite de la ficción, véase por ejemplo las experiencias por sugestión cómo los relatos de catástrofes en masa donde la amplia mayoría de los afectados tiende de forma espontánea a consolidar  recuerdos que posiblemente no pertenecen a la experiencia personal de cada individuo pero que los adoptan como propios, es lo que se conoce como falsas memorias, ó como en los procesos de duelo mal elaborados, donde la persona principalmente afectada puede tener auténticas experiencias de contacto o cotidianidad con la persona fallecida, fenómenos que por otra parte pertenecen a lo que podemos considerar cómo normal dentro de episodios de shock o estrés agudo. Vivencias como las descritas son relativamente fáciles de reconocer y explicar, lo realmente complicado es cuando debemos determinar la credibilidad de un testimonio prestado asumiendo la trascendencia de las cuestiones que se dirimen en salas y tribunales. </span></p>
<p><span style="color: #000000;"> </span></p>
<p><span style="color: #000000;">En el caso de testimonios de menores hasta los 11/12 años contamos con un protocolo de análisis del contenido del testimonio que normalmente suele ser aplicado en el caso de delitos por agresión sexual (CBCA “Análisis del Contenido Basado en Criterios”) y que nos permite llegar a una determinada probabilidad en cuanto a la veracidad del relato prestado. Dicho protocolo es actualmente el que mas garantiza la minimización de errores en nuestro dictamen, y esto es así en base a las numerosas investigaciones empíricas que desde 1967 se están llevando a cabo en el análisis  de este método y que fundamentalmente se basan en el contenido y criterios de un relato en base al desarrollo evolutivo del menor. La aplicación de este método precisa de una meticulosidad extraordinaria tanto en las condiciones que se da el relato cómo a la hora de efectuar el análisis del mismo, y aún así y dándose las mejores condiciones, la credibilidad determinada en el testimonio no debiera ser suficiente para determinar un veredicto sin la aportación de otros datos o secuelas que lo apoyen, que en el supuesto de abuso o maltrato son perfectamente posibles de objetivizar.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">El principal problema lo encontramos al determinar la veracidad de un testimonio en adultos dado que, por una cuestión evolutiva, el protocolo comentado resulta excesivamente vago y toda la base teórica sobre la que se sustenta pierde su consistencia multiplicándose la complejidad de las variables en juego. En función de los estudios elaborados sobre el protocolo CBCA se encuentra otra línea de investigación denominada el método de las hipótesis, refrendado en una sentencia dictada en la Republica Federal Alemana en 1999 por el Bundesgerichtshot (Tribunal Federal Supremo) que determinó en una sentencia guía que este procedimiento estaba fundamentado científicamente en el caso de testimonios de adultos.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">El método de las hipótesis trabaja partiendo de tres hipótesis de no verdad (incapacidad, sugestión y engaño) y tan sólo una de verdad, dos de esas hipótesis de no verdad, sugestión e incapacidad, podemos controlarlas y descartarlas en base al amplio bagaje de herramientas con las que contamos, en cambio la mayor dificultad, y la que en más ocasiones se repite, es la de dirimir entre la verdad y el engaño</span></p>
<p>Juan José de Lanuza Torres</p>
<p>Psicólogo Forense</p>
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		<title>Autopsia psicológica forense</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Jun 2010 20:51:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La autopsia psicológica es una técnica desarrollada en 1958 por el médico forense Dr. Curphey y los psicólogos Farberow y Shneidman, integrantes todos del Centro de Prevención del Suicidio de Los Ángeles (California). El nombre de autopsia psicológica viene de las sesiones conjuntas que el equipo forense mantenía y donde a través de la revisión [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La autopsia psicológica es una técnica desarrollada en 1958 por el médico forense Dr. Curphey y los psicólogos Farberow y Shneidman, integrantes todos del Centro de Prevención del Suicidio de Los Ángeles (California). El nombre de autopsia psicológica viene de las sesiones conjuntas que el equipo forense mantenía y donde a través de la revisión y comparación de datos terminaban esclareciendo tanto el modo de la muerte como las circunstancias psicológicas que se producían en el finado.<span id="more-1"></span></p>
<p>En sus inicios el objetivo era la prevención inmediata y a largo plazo del suicidio, pero con el paso de los años se ha desarrollado esta técnica dándole una utilidad extraordinaria en el análisis casuístico de circunstancias sociales y psicológicas asociadas a determinados comportamientos, tanto delictivos como personales.</p>
<p><span style="color: #000000;">El fin de la técnica es la reconstrucción de un estado psicológico determinado en un momento puntual, para ello se precisa de una exhaustiva recogida de datos que respondan al:</span></p>
<ul>
<li><span style="color: #000000;"><em>¿Por 	qué de la conducta?:</em></span><span style="color: #000000;"> Reconstrucción de las motivaciones, filosofía, psicodinámica y 	crisis existenciales de la persona.</span></li>
<li><span style="color: #000000;"><em>¿Por 	qué en ese momento particular?:</em></span><span style="color: #000000;"> Razones socio-psicopatológicas que ayuden aclarar las razones del 	comportamiento.</span><span style="color: #000000;"><em> </em></span></li>
<li><span style="color: #000000;"><em>¿Cuál 	es  el modo de conducta más probable en esas circunstancias?: </em></span><span style="color: #000000;">En 	que grado o con que exactitud podemos predecir la conducta en base 	al estado psicológico, social y coyuntural de la persona.</span></li>
</ul>
<p><span style="color: #000000;">Normalmente acudimos a esta técnica por dos circunstancias, o bien por no tener acceso a la persona a evaluar, entiéndase fallecimiento o estado psicológico, o bien por un beneficio secundario de la persona para ocultar información, como pudiera producirse en las evaluaciones periciales. En ambos casos la fiabilidad del dictamen viene determinada por la exactitud de la reconstrucción de los detalles de la historia personal a través de datos psiquiátricos y psicológicos; verbalizaciones o ideas arraigadas que ayuden a describir la personalidad y estilo de vida, con especial hincapié en los periodos de desequilibrio de la persona y su patrón de reacción al estrés; indagaciones sobre la naturaleza de las relaciones interpersonales; sueños; miedos; cambios recientes en su vida; abuso o consumo de alcohol o drogas y  cualquier otro aspecto que informe del comportamiento, ética o proceder histórico de la persona sin importar en que grado destaque. </span></p>
<p><span style="color: #000000;">No obstante debemos prestar especial atención a diversos detalles metodológicos claves que pueden influir de forma concluyente en la veracidad del trabajo como son la elección de las fuentes de información, el efecto del intervalo de tiempo transcurrido entre la conducta o hecho y la calidad del recuerdo de las personas entrevistadas, la integración de distintas fuentes de datos y, sobre todo, la vinculación existente entre los informantes, dado que aquellas personas que pueden ofrecernos mas referencias suelen ser las mas próximas al evaluado como el cónyuge o pareja, parientes de primer grado o amigos personales. </span></p>
<p><span style="color: #000000;">El correcto montaje y composición de todos los antecedentes y líneas de investigación abarcadas, especialmente  aquellos datos obtenidos de fuentes secundarias, como pudieran ser toda información transcrita e histórica tipo informes médicos o personales que en su momento fueron elaborados sin sospecha del fin último,  implica un análisis y un grado de conocimiento predictivo del comportamiento de la persona, en ocasiones, mayor del que podemos obtener de forma clínica y cuyo nivel de exactitud llega a tener una extrapolación empírica y científica fuera de cualquier cuestionamiento metodológico. </span></p>
<p><span style="color: #000000;"> </span></p>
<p>Juan José de Lanuza Torres</p>
<p>Psicólogo Forense</p>
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